El primero de los sistemas es el Adaptive Light Control. Este permite que los faros de xenón se muevan para alumbrar la entrada de una curva.
Con esta aplicación, las luces se guían por informaciones provenientes del sistema de navegación satelital, la velocidad, el ángulo del volante y la aceleración lateral. Este también es capaz de reconocer si se circula en la ciudad o en carretera para alumbrar alternativamente el asfalto y los linderos.
Otro sistema es el Brake Force Display que posibilita que las luces de freno posteriores se iluminen de acuerdo a la presión del conductor sobre el pedal de freno. De esta manera, distintas presiones harán variar no sólo la intensidad sino también el tamaño de la luz de freno.
El último desarrollo es el de los faros de pixeles, realizados a partir de la técnica aplicada en el Digital Micromirror Device. Esta permite, mediante unos espejos de muy reducido tamaño, dirigir la luz.
De este forma se podrá disponer en forma continua de las luces largas sin temor a encandilar a otros conductores ya que estas nunca llegan a la altura de los ojos.
Otra técnica, desarrollada a partir de esta última innovación, logra enviar pequeñas flechas luminosas en la oscuridad que se reflejan en el asfalto para que el conductor se guíe gracias a ellas sin ninguna otra ayuda.
Si bien algunos de estos sistemas ya fueron desarrollados por otras marcas, nunca alcanzaron la capacidad tecnológica que parece haber logrado la gente de BMW. Además, hasta ahora, nunca uno de estos desarrollos llegó a formar parte de un vehículo de serie |