¿Plana o de tubo? ¿Por qué ésta que es más grande es más barata que esta otra que es más pequeña? La compra de un monitor de ordenador, que puede resultar sencillo a primera vista, se convierte en una pesadilla para más de uno.
La culpa de toso esto la tiene la proliferación de la tecnología TFT, que se convierte en una opción cada vez más competitiva frente a los clásicos monitores de tubo. No hace demasiado, no existía tal opción, y en la mayoría de casos, comprábamos un ordenador con el monitor "que venía". Hoy, y de manera cada vez más frecuente, las ofertas de ordenadores no traen un monitor por defecto, dejando que sea el usuario el que defina cuál es el que se adapta mejor a sus preferencias y a su economía.
Sin embargo, el desconocimiento de los parámetros que definen la calidad de un monitor, y de las particularidades de cada tecnología (CRT o TFT), hacen que el usuario medio compre a ciegas, fiándose de la engañosa máxima de "lo más moderno será lo mejor para mi".
Vamos a adentrarnos en el mundo de las pantallas de ordenador a través de un sencillo camino de 10 puntos, del cual saldremos un poco más versados en esta importantísima pieza de nuestro equipo informático:
1.- Tecnología:
¿Plano o de tubo? Quizás sea esta la mejor pregunta para comenzar a deshacer las dudas que surgen a la hora de comprar un monitor. Antes de nada, vamos a ver en qué se basan estas tecnologías:
CRT: los monitores CRT (Catode Ray Tube) o "de tubo" son los clásicos, y se basan en un principio muy parecido al de la televisión: dirigir un flujo de electrones hacia la pantalla mediante un campo electromagnético, realizando un barrido mediante el cual van cambiando la información en pantalla varias veces por segundo.
Esta tecnología cuenta con la ventaja de ofrecer imágenes nítidas y fluidas y con una gran facilidad para adaptarse a todo tipo de resoluciones, siendo perfecta para aquellos usuarios que suelen jugar habitualmente o aquellos que desean grandes dimensiones de pantalla sin tener que "casarse" con una resolución fija.
La contrapartida es que las CRT, por el simple hecho de trabajar con campos electromagnéticos y flujos de electrones, emiten una cantidad de radiación de ultrabaja frecuencia (ELF) no despreciable. Esto significa, que es más que conveniente utilizar filtros en dichas pantallas para de esta manera minimizar la dosis que recibimos, que si bien no tiene unos efectos permanentes sobre el cuerpo humano, se ha demostrado que no es precisamente beneficiosa. Además, los CRT son bastante voluminosos, lo cual puede resultar un problema en muchos casos.
TFT: la tecnología TFT (Thin Film Transistor) permite fabricar monitores extremadamente finos sin importar su tamaño de pantalla. Esto es así porque lo que tenemos realmente es una matriz de píxeles con información enviada a cada uno de ellos.
Una ventaja fundamental de los TFT sobre los CRT es que los primeros no "parpadean". La manera de cambiar información en pantalla es diferente, sin realizar barridos, y esto hace que descanse más la vista. Por contra, los TFT tienen una resolución "nativa" que es la que nos ofrece una imagen más nítida, siendo el resto de peor calidad.
Los TFT son recomendables para quien se pase muchas horas delante de un ordenador o busque un ahorro de espacio.
2.- Tamaño:
Como hemos avanzado, quien busque el ahorro de espacio, va a tener que dirigirse directamente a los monitores TFT. Aparte de ser los más finos del mercado, nos dan la posibilidad de colgarlos de una pared si lo deseamos, maximizando así el ahorro de escritorio si lo tenemos ubicado contra una. Hay que comprobar, sin embargo, el ángulo máximo desde la posición frontal a la que podemos seguir viendo la imagen, dado que suele ser algo menor que en las CRT.
3.- Brillo y contraste:
Actualmente, el nivel de brillo y contraste presente en ambos tipos de pantallas es bastante parecido, y traen perfiles de color para utilizar en programas como Adobe Photoshop. Tanto en los CRT como en los TFT, cobra importancia especial el hecho de contar con una pantalla con un negro bien definido, y en modelos de gama alta podemos encontrar ejemplos como las "Black Onyx" de Sony.
Un problema que nos podemos encontrar en los TFT es el hecho de tener diferentes grados de contraste dependiendo del ángulo desde el que miremos la pantalla, y en casos extremos (gama baja o errores de fabricación) podemos localizar gradaciones de contraste en diferentes zonas de la pantalla, aunque es bastante raro.
4.- Parpadeo o Flicker (sólo para CRT):
En los monitores CRT, debemos tener en cuenta que su método de refresco de la pantalla depende de un barrido vertical que hace que, a partir de una frecuencia umbral hacia abajo, nuestros ojos puedan detectar dicha frecuencia de refresco, lo que cansa la vista y puede provocar dolores de cabeza. Por ello, un CRT ha de poder ofrecer, como mínimo, una frecuencia de refresco de 72 Hz, aunque es preferible de 100 Hz. Además, para conseguirla, no sólo dependeremos del monitor, sino que la tarjeta gráfica tendrá que ser capaz de refrescar a esa frecuencia.
5.- Tiempo de respuesta (sólo para TFT):
El equivalente al parpadeo en los monitores TFT es el tiempo de respuesta, que es, en sí, lo que tarda la pantalla en reflejar un cambio de información que le ha enviado el ordenador.
En las primeras pantallas, este tiempo era bastante largo, por lo que teníamos un feo efecto de "ghosting", por culpa del cual veíamos como el ratón dejaba un rastro al moverse, siendo bastante molesto.
Actualmetne los monitores TFT tienen tiempos de respuesta lo suficientemente altos como para no notar ninguna diferencia respecto a los CRT. En todo caso, es aconsejable probar a efectuar movimientos rápidos o cambios repentinos de información en pantalla para ver cómo responde el monitor.
6.- Resolución:
Como decíamos al principio de esta guía, los CRT superan en versatilidad a los TFT, dado que la tecnología de tubo de rayos catódicos permite una rápida y efectiva adaptación a cualquier resolución que pueda ofrecer la tarjeta gráfica.
Los TFT, por el contrario, están pensados para operar a una resolución determinada, que suele venir definida por el tamaño de pantalla. Así, los TFT de 15" suelen operar a 1024 x 768, y los de 17" a 1280 x 1024. Cualquier otra resolución en esas pantallas resulta en gráficos de menor nitidez.
7.- Fiabilidad:
¿Qué suele fallar en estos monitores? ¿Qué es lo que nos puede dejar sin ver lo que pasa en el ordenador? Los CRT suelen ser más "duros", con fallos que pueden afectar a la imagen de una manera u otra, pero siguen funcionando. Puede dar problemas el sistema de frecuencias horizontales o verticales, distorsionando las dimensiones de la imagen. También puede quemarse por tener demasiado tiempo imágenes estáticas, lo cual causa la impresión de imágenes permanentemente en el fósforo. Además, con el tiempo van perdiendo contraste debido al deterioro de dicho fósforo.
En el caso de las TFT, lo que suelen fallar son píxeles individuales de la pantalla, errores que pueden pasar desapercibidos pero que durante la vida de la pantalla veremos aparecer. Desgraciadamente, su arreglo es más caro que comprar una pantalla nueva, por lo que tendremos que acostumbrarnos a conocer su existencia, y convivir con ellos hasta que jubilemos el monitor.
8.- Controles:
Aunque la mayoría de monitores ya cuentan con una serie de controles bastante estandarizada que nos permite modificar una enorme cantidad de parámetros de la imagen, todavía es posible encontrar algunos monitores CRT de gama baja, que carecen de algunos controles bastante necesarios para solucionar algunas distorsiones de imagen inherentes a la tecnología de tubo de rayos catódicos. Es interesante comprobar qué funciones tiene el monitor antes de realizar una elección.
9.- Conectores:
Aunque no es imprescindible, si queremos utilizar varios monitores con una sola tarjeta gráfica será conveniente que el monitor cuente con una entrada DVI para así poder seleccionar una de las dos en cada pantalla que queramos utilizar. La calidad de imagen por DVI no es mejor que por RGB, pero añade versatilidad.
10.- Otras funciones:
No es raro ver en cada vez más monitores unos altavoces integrados. Por lo general, su calidad no es demasiado alta, pero si volvemos al tema del ahorro de espacio, el hecho de tener unos pequeños altavoces (con salida para auriculares) nos puede resultar tremendamente útil.
En otros monitores, lo que pueden llevar acoplado es un hub USB que nos permite conseguir 4 conexiones USB a partir de una sola.
Encontrando precios cada vez más bajos en pantallas TFT, ya podemos realmente escoger entre todo un abanico de monitores para un presupuesto determinado.
Espero que con esta guía, la elección sea más fácil.