Lo siguiente que escribire es la descripcion y los pasos para hacer la limbpieza extrema de un computador.
Lo primero que hay que hacer es:
1.Inventario. Tenía archivos regados por todas partes, en carpetas temáticas, en otras por formatos y en otras creadas por desesperación ante la gran cantidad de íconos en el escritorio (por ejemplo, ?REAFA 50 años?, ?Presentaciones?, ?Hojas de cálculo? y ?ORDENAR mayo2004?). También tenía carpetas de respaldo creadas a la antigua: ?Copia tarjeta SD 1?, ?Copia memoria USB 4?, y muchas otras con fotografías y videos de las cámaras digitales y de los Palms y Treos, casi todas bautizadas como ?DCIM? y situadas en distintos rincones de los discos duros.
2.Organización en carpetas temáticas. Creé carpetas con temas o destinaciones específicas, por ejemplo ?Proyectos antiguos?, ?Fotos familiares?, ?Millos? y ?Archivo El Tiempo?. Hacia ellas empecé a arrastrar archivos y carpetas que estaban dispersos por todas partes. El dispendioso proceso me sirvió para borrar, manualmente, muchos archivos que cuando iba a arrastrar a las carpetas recién creadas, ya existían.
3.Borrado manual de basura. Además de esos archivos repetidos, también borré fotografías de productos tecnológicos antiguos, boletines de prensa del siglo pasado, canciones de vallenato que habré copiado alguna vez por accidente, y un largo etcétera de contenidos que ya no tenían ningún valor para mí.
4.Conversión de videos. Si algo ?chupa? espacio del disco duro es el material de una cámara de video. Cualquier grabación de 10 minutos ocupa unos 2 GB, así que dentro de mis labores de limpieza decidí hacer una edición provisional de estos materiales, que básicamente consistió en borrar los cortes que no utilizaría después. Adicionalmente, tomé los videos en formatos como .wmv y los convertí a QuickTime (.mov) y .avi, lo que me ahorró unos cuantos megabytes, y a la vez me permitirá disfrutar mejor de estos contenidos en mi casa (pues el formato .wmv es muy incómodo en el Mac).
5.Conversión de audios. Al igual que en el video, con algunas grabaciones antiguas, sobre todo de la década pasada, ocurría igual: estaban en el viejo formato .aiff, que ocupa unas 10 veces más espacio que MP3.
6.Eliminación de archivos duplicados. Tenía muchos documentos, sobre todo los de trabajo, tres y hasta cuatro veces, fruto de copias de respaldo manuales y del transporte de archivos que hace años hacía del computador de la oficina a la casa y viceversa, antes de que tuviera banda ancha en ambos lugares. En el PC, instalé el programa Duplicate File Finder, y en el Mac, Tidy Up!, que muestran los archivos repetidos y permiten borrar los que uno seleccione. Logré buenos resultados en ambos casos.
7.Borrado de instaladores de software. Tengo la costumbre, ya no tan sana, de almacenar los instaladores de los programas de mis computadores. Lo hago con el fin de reinstalarlos rápidamente cuando sea necesario, sin tener que bajarlos de Internet otra vez. La costumbre nació cuando la conexión era telefónica, de 14 Kbps, y bajar de nuevo cualquier archivo de 5 MB era un suplicio. Pero al revisar las carpetas de estos programas, encontré que muchos de ellos correspondían a versiones muy antiguas.
Por eso, borré todos esos instaladores viejos, y de paso, creo que ajustaré el hábito: ya no guardaré los instaladores, al menos no los que ?pesan? menos de 50 MB.
8.Organización del correo electrónico. En los siete puntos anteriores, la labor fue mucho más dispendiosa en mi casa, pues en ese Mac tengo almacenada la historia de media vida ?18 años de trabajo y diversión?, mientras que en la oficina solo tengo documentos de los últimos cuatro años.
Pero en el caso del correo electrónico las cosas fueron a otro precio: en el Mac todo lo tenía organizado en el programa Apple Mail, y solamente tuve que eliminar algunos mensajes duplicados, pero en el PC de la oficina la labor fue casi titánica: tenía cinco archivos de respaldo de Outlook (.pst), que en total ocupaban más de 3 GB. Uno había sido rescatado de un disco duro que ?murió en combate? ?se dañó el año pasado en pleno cierre de edición de Enter 2.0?, el otro fue recuperado de una ?pantalla azul de la muerte? de Windows XP que me hizo perder contenidos, otros dos son fruto de la paranoia que me generaron esos accidentes, y el quinto es el que crea Outlook automáticamente.
La organización del correo fue traumática, pues se trataba de archivos muy grandes, que en total sumaban más de 40.000 mensajes, y el drama comenzó con los dos más grandes y antiguos, que me pedían contraseñas para mostrar sus contenidos, pues casi no logro recordarlas y tenían algunos contenidos dañados.
Sin embargo, el procedimiento para consolidar todos los mensajes en un solo gran archivo es sencillo, aunque dispendioso: en Outlook, incluir esos archivos de respaldo en el panel Lista de carpetas, donde aparecen los contenidos de cada uno de esos archivos, que incluyen mensajes recibidos, enviados y eliminados, además de contactos y calendarios, entre otros contenidos. Allí, manualmente se arrastran los mensajes de los archivos antiguos al actual ?o a uno nuevo que puede se crear con el propio Outlook?, en las carpetas que corresponden (bandeja de entrada, elementos enviados, etc.).
Cuando ya consolidé todos los mensajes en una sola gran carpeta, llegó el último paso: remover los mensajes duplicados, que eran demasiados debido a que varios de los archivos eran copias de respaldo repetidas. Así que bajé un programa para borrar mensajes duplicados, Anti-Dupe for Microsoft Outlook, lo ejecuté y mi correo quedó libre de mensajes repetidos.
Con estos ocho pasos ?que me tomaron, entre los dos computadores, más de 15 horas sentado frente a ellos?, logré lo que buscaba: más espacio en los discos duros ?37 GB en el Mac y el disco externo, y 4 GB en el PC? y algo que para mí va a impactar más mi trabajo diario frente a los computadores: la ?paz mental? que genera saber que las cosas están en orden, que puedo encontrar más rápidamente los archivos de todo tipo, que la basura ya no pulula en cada rincón de los discos duros.
Guardadas las proporciones, no es lo mismo trabajar en un cuarto sucio, maloliente y lleno de papeles y basura tirados alrededor del escritorio, que en uno organizado, limpio y cómodo; así empiezo a sentir la diferencia ahora en mis dos computadores. Creo que las 15 horas invertidas en esta limpieza extrema se compensarán con mayor comodidad a la hora de estar frente a mis equipos.
Confieso que, como se trató de un impulso y no de una labor planeada, seguramente cometí errores en el proceso: tal vez exista software que automatice muchas tareas manuales que ejecuté, como la consolidación de los correos de varios archivos de respaldo. También preferí utilizar software gratuito o de prueba, en lugar de optar por herramientas más poderosas pero comerciales.
Adicionalmente, todavía me faltan muchas tareas para decir ?misión cumplida?:
- Incluir todas las imágenes del Mac en el programa iPhoto (en el que ya tengo 9.000 fotos), y eliminar las duplicadas que sobrevivieron a la limpieza inicial.
- Organizar los favoritos de mi navegador Firefox, pues tengo más de 3.000 de una década exacta.
- Validarlos para borrar los que ya no están activos, y eliminar los de sitios que ya no me interesan.
- Y finalmente, consolidar todos los archivos personales en el computador de mi casa, y dejar en cada uno solo lo que corresponda: archivos personales en el Mac de la casa, correos del trabajo en el PC de la oficina, toda la música en el computador de mi casa y solo unas pocas canciones en el de la oficina, etc. |