512Mb, ésa es la cantidad de RAM que ha escogido Apple por defecto para la mayoría de sus equipos y el Macbook es uno de ellos. ¿Es suficiente esta cantidad? según mi punto de vista NO, no lo es y menos compartiendo la memoria principal con la gráfica.

Cuando me compré el Macbook sabía que con 512Mb no tenía muchas posibilidades de sacarle partido a un equipo que ya de por sí, tras el cambio de Apple a Intel, no me inspiraba la suficiente confianza.
El rendimiento de un Macbook con tan poca memoria puede llegar a ser desesperante y el monitor de actividad no miente, el procesador se pone a tope y la memoria comienza a estar demasiado ocupada como para hacer caso de nuestras peticiones.
Era preciso instalarle más memoria pero, tenía algunas dudas que solventar primero.
El modelo anterior al Macbook, el iBook, permitía instalar módulos de memoria RAM en pares no idénticos, pero había leído en la web de Apple que no era aconsejable en el Macbook -no así en el Macbook Pro ¡qué curioso!- asegurando que el rendimiento no era el mismo. No era un NO ROTUNDO. Pregunté aquí y allá, busqué en San Google, lo comenté con otros ?maqueros?, en tiendas especializadas en producto Apple, entré en la web oficial y llegué a una conclusión clara: Apple no me daba una respuesta convincente, sus argumentos no eran demasiado fuertes y al final me decanté por dejar un módulo de 256Mb y añadirle otro de 1Gb.
¿Cómo instalar la memoria?
La instalación de memoria RAM en el Macbook es una de las cosas más sencillas que podremos hacer con nuestro ordenador si nos apetece ponernos en plan Macgivers del hardware e ir de profesionales por la vida.
Debemos quitar la batería -doy por hecho que a todos se les habrá ocurrido apagar el equipo primero, aunque hay gente para todo- desatornillar la pequeña placa metálica que protege los slots de memoria, tirar de las palancas para extraer los módulos que tenemos instalados, meter los nuevos (o el nuevo en mi caso), volver a colocar la placa metálica, colocar la batería y encender el equipo. En cuestión de segundos pasamos de tener un lento portátil (de consumo) a tener un equipo de lo más decente, eso sí, sin llegar a la profesionalidad de su hermano mayor el Macbook Pro. La diferencia se nota ya en el arranque y la satisfacción de olvidarse de largas esperas entre proceso y proceso no tiene límites.

Comprarse un Macbook con 512Mb de memoria es como comprarse un buen coche y ponerle unas ruedas desgastadas. |