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Guía para resolver el dilema de continuar con el televisor normal o comprar un LCD
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Modificada el 07/09/2007

LCD vs. CRT
Frente a frente

Una vez que se entienden los principios básicos que rigen el funcionamiento de las pantallas LCD se está en condiciones de conocer y entender cuáles son las ventajas e inconvenientes que acarrea el uso de monitores que implementan esta tecnología frente a la utilización de los tradicionales monitores CRT.

Los atractivos del LCD
En primer lugar, las pantallas LCD al no requerir el uso de un único tubo de imagen, se caracterizan por tener un volumen significativamente menor al que presentan los monitores convencionales, especialmente un fondo mucho menor. Esta cualidad es codiciada en extremo en todos aquellos campos de aplicación que tengan algo que ver con las palabras ?móvil? o ?portátil?. Dispositivos que, sin la integración de esta clase de pantallas no tendrían razón de ser, o mejor dicho de existir. Asimismo, y en franca competencia con el monitor CRT que todos conocemos y usamos habitualmente, existen numerosos beneficios que recomiendan la utilización de monitores LCD, por ejemplo, en todos aquellos entornos en donde escasea el espacio o en los cuales se quiera ofrecer una cuidada imagen de la empresa.

Pero las ventajas no acaban aquí, sino que no han hecho más que empezar. En un segundo lugar, el consumo energético de estos monitores es también mucho menor, otra razón más para la masiva explotación en el mundo de la informática móvil, donde la autonomía de las baterías es de crucial importancia.

Aunque ya se ha comentado anteriormente, la sensación de ?parpadeo? en las pantallas LCD queda sumamente reducida por el hecho de que cada celda donde se alojan los cristales líquidos permanece encendida o apagada hasta nueva orden, haciendo innecesario un proceso para la renovación o refresco la imagen de la pantalla.

Otra de las ventajas que caracteriza a las pantallas es su perfecta y exacta geometría, fruto de su constitución tecnológica.


Acortando distancias
Como era de esperar, con el transcurrir de los años, buena parte de las desventajas que presentaban las primeras pantallas LCD se han ido subsanando eficazmente hasta reducirlas a su mínima expresión. No obstante, y tal como sucedía en los comienzos de la era LCD, el principal obstáculo entre los monitores LCD y el usuario final está en su elevado precio final. Esta notoria diferencia de precios de los equipos LCD frente a los monitores CRT, no sólo se debe a los mayores costes asociados a su proceso de fabricación, sino también a su todavía reducida implantación, que hace que los volúmenes de fabricación sean pequeños.

Lamentablemente, y a pesar de los denodados esfuerzos realizados por muchos fabricantes en este sentido, este punto sigue siendo una barrera difícil de superar que mantiene a esta clase de monitores lejos del usuario particular. Sin embargo, empieza a ser habitual que en ciertos entornos empresariales donde se deba cuidar la imagen que se ofrece de cara al exterior, exista un predominio de los monitores LCD.

Por último, si uno se detiene un instante para ?hacer números? podrá comprobar que la diferencia de precios entre ambas tecnologías, a igualdad de área de visualización aprovechable, no es tanta como podría suponerse en un principio. Por ejemplo, actualmente, hay un buen número de monitores LCD con un tamaño de 15 pulgadas que rondan las 150.000 pesetas, caracterizados también por ofrecer una estupenda calidad de imagen a la resolución de 1.024 x 768 puntos.

En cambio, un monitor CRT que proporcione un área de visualización similar deberá tener un tamaño de pantalla de 17 pulgadas para la cual se recomienda una resolución de trabajo de 1.024 x 768. No obstante, para alcanzar la cifra de los 1.024 x 768 puntos de resolución en un monitor CRT, sin dejarse los ojos en el intento, será totalmente recomendable adquirir un equipo con 19 pulgadas de diagonal visibles.

Así pues, si se compara el precio de un monitor LCD de 15 pulgadas con uno CRT de 19 pulgadas, la diferencia seguirá existiendo pero ya será algo menos de la mitad.


¿Qué aspectos hay que tener en cuenta en un monitor LCD?

Son variados los detalles en los cuales debe centrar su atención a la hora de elegir un modelo u otros de monitor LCD.

Resolución. Como particularidad, y debido a la propia constitución física de las pantallas LCD, ésta presenta un perfecto comportamiento cuando trabajan a su resolución máxima, pero no resulta tan eficiente a menores resoluciones ya que suele apreciarse ligeramente desenfocada.

Esto se debe a que el número de puntos en pantalla es fijo, por lo que para utilizar otras resoluciones el monitor debe simular el número de puntos de ese modo concreto. Entonces, la electrónica del equipo es la que debe realizar aproximaciones para mostrar una imagen con una resolución que no encaja en los puntos reales de pantalla, sin poder modificar ni la geometría ni el tamaño de la misma.

Bajo estas condiciones, para realizar esta tarea sin pérdida de calidad ni deformaciones, la resolución resultante debería ser un múltiplo de la resolución real de la pantalla, para que cada punto en este modo estuviese formado por un número entero de puntos de la resolución original. Como ejemplo, en el paso a una resolución de 512 x 384 puntos (la mitad de la resolución de pantalla de 1.024 x 768 puntos) cada pixel estaría formado por cuatro de los puntos originales y la distorsión no se apreciaría.

No obstante, estas idóneas condiciones no se suelen dar en la practica, ya que las resoluciones con las que normalmente se trabajan son 640 x 480 y 800 x 600, por lo que se recurre al empleo de métodos de suavizado que se basan en técnicas como el ?aliasing? en las que se interpolan puntos con varias tonalidades alrededor de los caracteres para minimizar la brusquedad en los bordes, con los que se consigue paliar sensiblemente este inconveniente para ofrecer una calidad de imagen sensiblemente mejor y más agradable a la vista.

Por su parte, el tamaño de una pantalla es un dato sumamente importante, pero, a diferencia de los monitores CRT, debemos tener en cuenta que en una pantalla LCD se aprovecha por completo el área de visualización. Es decir, mientras que en un monitor CRT de 15 pulgadas de tamaño su diagonal visible es de 14 pulgadas, como máximo, no ocurre lo mismo con las 15 pulgadas de un monitor LCD, que son las mismas 15 pulgadas de su diagonal visible.

Ángulo de visión. Este parámetro, que comenzó siendo un grave inconveniente en las primeras pantallas LCD, ha perdido gran parte de su protagonismo gracias a las mejoras tecnológicas introducidas en estos últimos años. No obstante, es uno de los aspectos que debe cuidarse a la hora de elegir entre uno u otro monitor.

Si el observador se aleja demasiado del eje central de la pantalla, la calidad de la imagen llega a deteriorarse rápidamente. No obstante, lo más normal es que el usuario o sufrido trabajador esté sentado delante de la pantalla guardando un pequeño ángulo respecto a ésta. En cambio, si se quiere dar un uso al estilo de expositor, esta cualidad toma especial relevancia, ya que los observadores ocasionales raras veces se detendrán delante de la pantalla para observar con detenimiento las imágenes o información que muestra.

Para una mayor ergonomía, es necesario un ángulo de visión de al menos 60 grados a derecha e izquierda y 45 grados arriba y abajo.

Fase y reloj. Un problema adicional que afecta a la calidad final de las imágenes en las pantallas LCD viene marcado por la conjunta utilización de tarjetas gráficas y pantallas LCD con señalización analógica.

El mecanismo encargado de este proceso se basa en la utilización de dos controles auxiliares conocidos como fase y reloj, realizando una sincronización entre la frecuencia de la tarjeta de vídeo y la frecuencia de reloj que enciende los puntos de la pantalla. Cuando la sincronización no es todo lo correcta que debiera de ser, en la pantalla aparecerán unas bandas verticales. Este fenómeno es similar al efecto de moiré propio de los monitores CRT, y es, precisamente, con las tramas de comprobación de moiré como mejor se detecta este defecto. No obstante, este fenómeno tiene su propio nombre y aunque menos conocido suele emplearse el término de jitter cuando se produce una interferencia que da lugar a una iluminación tenue e inestable provocada por una mala sincronización de la señal analógica con el reloj y la fase.

Actualmente, la práctica totalidad de los monitores LCD disponen de un sistema de configuración o calibración automático, que resulta ser bastante efectivo y preciso haciendo innecesaria en la mayoría de las ocasiones la intervención de usuario. No obstante, este ajuste depende de la tarjeta de vídeo empleada y del modo de vídeo utilizado, por lo cual en el momento en que se aprecien numerosas rayas tanto verticales como horizontales será necesario actuar adecuadamente sobre estos controles.

La incorporación del formato DVI (Digital Visual Interface) traerá sustanciales mejoras en la calidad de la imagen. En principio, la supresión de la conversión analógico digital redunda directamente en una interpretación exacta de la información. Igualmente, se conseguirá una mejor reproducción de los colores, ya que no se perderá información alguna en procesos de conversión. Además, bajo este sistema se podrán aprovechar al máximo las ventajas que aportarán nuevas tecnologías como las pantallas Super TFT o el sistema Multi-Domain Vertical Alignment de Fujitsu, para mejorar aún más los ángulos de visión.

Por otra parte, aquellos usuarios que adquieran un monitor LCD con este tipo de conexión no tendrán obligatoriamente que utilizar una tarjeta dotada de una salida digital. Mediante un cómodo y sencillo adaptador es posible seguir utilizando la conexión analógica hasta la futura compra de una tarjeta gráfica con conexión DVI, una vez que el bolsillo se halla recuperado de tanta inversión.

Brillo, contraste y tiempo de respuesta. El concepto de brillo viene relacionado con la intensidad luminosa que una fuente de luz emite sobre un área especificada. El brillo es otro de los campos en los que los monitores LCD son superiores a los dispositivos CRT. Los monitores tradicionales generan aproximadamente de 80 a 100 cd/m (candela por metro cuadrado). En el caso de las pantallas de cristal líquido, no se admiten valores inferiores a 150 cd/m, cifra que es superada ampliamente por la última generación de monitores LCD.

Por su parte, el contraste es la relación existente entre la intensidad luminosa del punto más claro y el más oscuro de una imagen. Obviamente, cuanto mayor sea el valor de contraste, mejor será la legibilidad de los textos y la nitidez de las diferentes imágenes, y aumentará la viveza de la gama de colores. Una pantalla debe alcanzar en cualquier caso valores de contraste de 100:1. Al igual que ocurre con el parámetro del brillo, actualmente las pantallas alcanzan cifras todavía más significativas.

Por último, el tiempo de respuesta es el intervalo de tiempo que una celda de la matriz activa (TFT) necesita para activarse o desactivarse. En función de la mayor o menor rapidez de respuesta las distintas imágenes a representar en la pantalla podrán sucederse a una frecuencia u otra. Así, para aplicaciones estándar, es suficiente un tiempo de respuesta máximo de 70 ms.

Gama de colores y pureza del color. El número de colores máximo y la pureza del color eran otros dos problemas que antiguamente limitaban enormemente la calidad de imagen de las pantallas LCD. Afortunadamente, las actuales mejoras en las variaciones de voltaje han pasado de poder representar únicamente 256 colores a permitir los habituales 16,7 millones de colores (24 bits).

Por otro lado, debido al sistema de iluminación con lámparas fluorescentes, antiguamente las pantallas LCD mostraban inevitablemente una menor pureza en los colores, ya que ofrecían zonas con un mayor brillo que otras, lo que daba lugar a que las imágenes fueran afectadas por las irregularidades en el brillo en áreas contiguas de la pantalla, creando un efecto un tanto desagradable. No obstante, actualmente, este problema ha sido resuelto satisfactoriamente, ya que todas las pantallas disponen de nuevos y perfeccionados sistemas capaces de iluminar de forma regular y homogénea toda la superficie posterior de la pantalla.

Errores de píxel. Los usuarios más observadores seguramente hayan apreciado en más de una pantalla LCD que existen determinados puntos de ésta que no actúan correctamente, permaneciendo iluminados con un determinado color o en ocasiones siempre apagados, son los denominados errores de pixel.

Por desgracia, los errores de píxel no se pueden evitar con los métodos de producción actuales, y menos si se pretende fabricar pantallas a un precio económicamente razonable.

A pesar que los índices de error que se aceptan para las pantallas de cristal líquido son realmente bajos, no es extraño comprobar que existen uno o dos errores de píxel. Por ejemplo, cuando se habla de una tolerancia de tres errores de píxel permitidos se obtiene un índice de error de tan sólo 0,0038 por mil, cifra que dice mucho del elevado nivel de perfección que se alcanza en la fabricación de estas pantallas.

Multifrecuencia en oposición a multiscan. Otra de las singularidades que afecta a las pantallas LCD es la estricta limitación a los modos de funcionamiento específicos y predefinidos en cada unidad. En la actualidad, la práctica totalidad de los monitores CRT les acompaña el calificativo de monitor multiscan, lo que se traduce en la práctica en que todo dispositivo que incorpore esta cualidad se podrá utilizar dentro de los límites permitidos de su frecuencia vertical y horizontal, incluso en modos no estándar.

En contraposición, las pantallas LCD son calificadas como monitores multifrecuencia, lo que significa que sólo es posible su funcionamiento en los modos predefinidos por el fabricante.


LCD o CTR, el dilema
En última instancia, no se puede afirmar que los monitores LCD son mejores que los monitores CRT, o viceversa. Como en casi toda decisión, se han de considerar previamente las ventajas y desventajas de cada dispositivo para decidir qué tecnología se debe utilizar.

Por su apariencia y fama, los monitores LCD son, sin duda alguna, preferibles a los monitores CRT. Asimismo, en cuanto a la disposición del escritorio de trabajo, el reducido espacio que ocupan los monitores de pantalla plana les hace gozar de aún más popularidad.

Sin embargo, cuando se precisa una máxima profundidad de color, elevada calidad de imagen a distintas resoluciones de pantalla o se requiere un tamaño de diagonal visible de cierta consideración a un precio medianamente razonable, optar por un monitor CRT sigue siendo acertada elección.

Palabras Clave: Lcd | Crt | Plasma | Pantallas | Televisores
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