Los rines son parte esencial del funcionamiento de un vehículo, pues estos son los que soportan, junto con las llantas y los demás elementos de la suspensión, las inclemencias del terreno.
Un rin dañado afecta de inmediato el comportamiento del vehículo y por esa razón hay que adoptar la buena costumbre de realizarles un mantenimiento periódico.
En cuanto al material, los rines de aleación son los más idóneos para llevar a cabo la tarea, pues tienen una combinación excelente entre bajo peso y resistencia.
Por eso, cuando por accidente golpee una piedra grande o un andén, o meta la rueda en un hueco o una alcantarilla sin tapa, es mejor que mande revisar el rin por un experto, pues así no se vea a simple vista, es casi seguro que el golpe haya causado algún daño al rin. Los siguientes son los dos tipos de impactos.
Impacto axial
Este tipo de golpe se caracteriza por tener una trayectoria horizontal. Puede afectar la parte interna o externa del rin. El impacto se concentra en la llanta o sobre la pestaña, lo cual genera una deformación en el plato o en las líneas de radio del rin.
Buena cantidad de estos golpes no se pueden detectar visualmente y son identificados con un adecuado mantenimiento o debido a la presencia de una vibración sobre el timón, que se presenta a ciertas velocidades (por ejemplo, a 40 kph, después a 100 kph, y así sucesivamente).
Tras recibir este tipo de impacto, se dice que el rin está descentrado y por lo tanto esa falla se debe corregir.
Impacto radial
El golpe radial se caracteriza por tener una trayectoria vertical. Al igual que el axial, puede afectar la parte interna o externa del rin.
La fuerza de este impacto con frecuencia deforma la pestaña porque se concentra en el borde y, cuando es demasiado fuerte, descentra el rin o afecta las líneas del radio del mismo.
Si son corregidos a tiempo, se evita que la deformidad del rin transfiera esa imperfección a la llanta. Por el contrario, si no se corrige, el caucho termina por deformarse.
Los síntomas de este problema también se aprecian mediante vibraciones en el timón y, si el caso es muy grave, en la carrocería del vehículo. Si usted le hace mantenimiento preventivo de dirección y balanceo al carro, es posible detectar estas fallas, por pequeñas que sean.
Los impactos coaxial y radial con frecuencia requieren de un arreglo del rin, lo que se conoce comúnmente como rectificación.
Finalmente, hay que recordar que un problema de suspensión o dirección no se corrige con el balanceo o la rectificación de los rines.
Efectos de un rin descentrado
Un rin en mala forma puede acarrear los siguientes problemas a las partes mecánicas del carro:
Pérdida de los rodamientos.
Fatiga mecánica en las rótulas y los axiales.
Desajuste de la carrocería.
Desajuste en la caja de la dirección.
Desgaste inadecuado de las llantas.
Menor duración de los elementos que componen la suspensión.
Pérdida de confort y suavidad en la marcha.
Pérdida de presión en la llantas.