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CÓMO COMPRAR UN JUGUETE Y JUEGO...
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Modificada el 10/09/2007

CÓMO COMPRAR UN JUGUETE

La existencia del juego se remonta a tiempos muy antiguos. Los juguetes son probablemente tan viejos como la humanidad, desde los hombres primitivos (guijarro, modelar), pasando por los romanos y la edad media, se tiene conocimiento a través de la literatura que ya existían muñecas, juegos de tres en rayas, etc. Los siglos XVI y XVII, aparecen ya juguetes como los conocemos ahora y es en esta época cuando empieza a manifestarse el ingenio de los fabricantes. En el siglo XVIII empiezan a emplearse los juegos didácticos que se van renovando y ampliando hasta llegar al siglo XIX. De todas maneras, estos cambios son de poca importancia, si se considera la evolución que conoce el juguete a finales del siglo XIX y más aún a finales del siglo XX. Estos artículos son cada vez más diversos, más numerosos y mejor elaborados que hacen que el siglo XX se considere como la edad de oro del juguete.

EL JUEGO Y EL JUGUETE
El juego es una necesidad vital, no es solo una actividad que produce placer como podríamos pensar, sino un medio de aprendizaje, expresión y comunicación con los demás.

El juego es para el niño una actividad indispensable, que le permite desarrollarse a todos los niveles, intelectual, física, social, afectiva, moral, etc.

Intelectual: Porque mientras juega explora y descubre la realidad, inventa situaciones a las que tiene que dar una solución, memoriza reglas, desarrolla la atención...

Físico: Porque el movimiento favorece el conocimiento del propio esquema corporal, el desarrollo muscular, la coordinación y el equilibrio, desarrolla los sentidos, las destrezas manuales, y la agilidad corporal.

Social: Porque el niño empieza mediante el juego a acercarse a los demás, primero atraído por los juguetes de los otros y posteriormente por ellos mismos. Porque los juegos de reglas promueven la cooperación con los demás, el respeto y la unión para conseguir un fin. Y porque los juegos dramáticos, mediante los cuales el niño representa papeles de los adultos, le permiten asumir las pautas y hábitos de comportamiento sociales.

Afectivo: Porque el juego proporciona al niño la posibilidad de liberar tensiones, de exteriorizar sus deseos y temores reprimidos...

Moral: Las normas y el contacto con los demás desarrollan en el niño sentimientos éticos: sinceridad, justicia, compañerismo...

El juguete
Juego y juguete, van íntimamente ligados.

Podemos definir el juguete como aquel instrumento que los niños necesitan para jugar. Cualquier objeto puede por tanto, ser un juguete para un niño: un palo, una caja de cartón, unas pinzas de la ropa, etc., por lo que debemos tener muy claro que para jugar no es absolutamente necesario tener juguetes de fabricación industrial. Si un niño carece de juguetes los inventa y puede realizar sus juegos con cualquier objeto que encuentre en casa.

El juguete tiene una importancia vital en el desarrollo de los juegos y por tanto de la personalidad, por lo que podemos exigir que cumplan las siguientes funciones:
- Que ayude al niño a satisfacer la necesidad de explorar, investigar, imaginar,.
- Que desarrolle la creatividad.
- Que facilite el desarrollo de las actitudes físicas y mentales.
- Que favorezca la participación y el contacto con los demás
- Que proporcione placer.

El niño necesita jugar y no permitírselo es anular sus posibilidades de aprendizaje y desarrollo, por lo que debemos acomodar en casa un rincón para que el niño pueda moverse libremente y tenga los juguetes a su alcance.
También es aconsejable que el niño salga al parque y al campo donde dispone de espacio para correr, saltar, trepar y encuentra materiales con los que puede inventar un sinfín de juegos: arena, agua, piedras, palos...
Es importante acostumbrarle a recoger y ordenar sus juguetes, no hay que insistir a que cambie de juego, pues es mejor que lo decida el mismo, de igual modo es aconsejable jugar con el niño, pero solo cuando este lo desee y siguiendo siempre sus normas, por el contrario no es bueno interrumpirle cuando está jugando, ya que esta actividad le absorbe por completo.

MASCULINO-FEMENINO
Existe una tendencia que considera que la utilización de armas y juguetes mecánicos por parte de los niños y el empleo de muñecas y cocinas por parte de las niñas les marca su papel futuro en la sociedad. En primer lugar, hay que considerar que uno de los placeres más grandes del niño es el de imitar a sus mayores, si algunas niñas juegan con coches es quizás porque han visto a su madre conducir.

Por un lado parece prudente, no insistir en la diferenciación en los papeles del niño y de la niña, fomentándola en los juguetes. Pero por otro podría ser incluso nocivo cambiar los papeles de un modo total.

Como consecuencia de ello lo importante es recordar que no es obligatorio dar juguetes de niñas solo a las niñas y juguetes de niños solo a los niños. No debe considerarse alarmante el hecho de comprar una muñeca a un niño o un garaje a una niña. Hay que tener en cuenta que la distinción entre juguetes de niñas y juguetes de niños resulta inútil en un mundo donde las diferencias entre ambos sexos se atenúan día a día. Hay mujeres que conducen coche e incluso autobuses y hay hombres que pasean a sus bebes.

CARÁCTER EDUCATIVO
El juego y el juguete tiene un valor indiscutible en la educación del niño ya que contribuye a desarrollar sus potencialidades en todos los niveles.

Sin embargo no debemos confundir un juguete educativo con un juguete instructivo, ya que este debe de colaborar a desarrollar la personalidad del niño, no solo a proporcionarle conocimiento, y sobre todo a divertirlo.

Si el objetivo del juguete es completar la información recibida en la escuela (instrucción) deja de ser juguete para convertirse en un trabajo más o menos atractivo.

A la hora de elegir un juguete no hay que fiarse de la palabra educativo en el envase, sino que para que este sea realmente formativo ha de cumplir las siguientes condiciones:
- Debe de estar adaptado a la edad.
- Debe de contribuir al desarrollo del cuerpo y fomentar la habilidad manual.
- Debe de favorecer el desarrollo de los sentidos.
- Debe inspirar la acción creadora.
- Debe de despertar y fomentar los sentimientos estéticos.
- Debe fomentar la sociabilidad.

TIPOS DE JUGUETES
- Juguetes para bebés, se conciben para despertar los sentidos, deben ofrecer gran variedad de formas, colores, pesos y sonidos y sobre todo no deben presentar peligro alguno para el bebé.

- Juguetes sobre ruedas, a casi todo los niños les gusta arrastrar vehículos en miniatura, estos juguetes estimulan la imaginación y el sentido social para niños de 18 meses a 4 años. De madera más lentos. Ya un poco más mayores, comprarles algún accesorio. A los niños de esta edad, les encanta subir y descender, ya sea de un caballo de un triciclo, estos juguetes deben de ser estables, sólidos y fácil de manipular.

- Muñecas y accesorios, las muñecas existen desde la antigüedad, hasta nuestros días. A los niños les gusta dar libertad a su imaginación e imitar o reconstruir escenas de su vida cotidiana, es recomendable coger muñecas de diseño simple, los modelos mecánicos con pilas, solo efectúan algunos movimientos. A la edad de 4 ó 5 años los niños ya buscan más realismo y quieren vestir y desvestir a sus muñecos. Actualmente se pueden comprar muñecas con sistemas para beber, hablar, llorar, caminar, bailar, mover la cabeza, hacer caca, vomitar y cada vez se investigan nuevas actividades para la muñeca, estas tienen el valor de la novedad, aunque es recomendable regalar como primeras muñecas básicas las más simples, para dejar que se desarrolle la imaginación propia del niño, osos y animales de peluche, están dentro de los juguetes llamados afectivos, el primero fue un oso llamado Teddy.

- Juegos de acoplamiento, este tipo de juegos desarrolla la habilidad manual la percepción de las formas, pesos, colores y tamaños, así como la coordinación oculo-manual. Estos juegos enseñan al niño a concentrarse, tener paciencia y perseverar.

- Puzzles, el puzzle desarrolla en ellos la concentración, paciencia, habilidad manual y la percepción precisa de formas y colores.

- Los juguetes bélicos, en los últimos años los juguetes bélicos han ocasionado una notable polémica, se les acusa de incitar al niño a la violencia.

- Juegos de imaginación, estos juegos animan al niño a vivir papeles sociales en un mundo que imaginan, (disfraces, trapos viejos, miniaturas de aparatos del hogar, teléfonos, herramientas de plásticos), son muy apreciados, ya que les parecen que imitan a los adultos.

- Juegos al aire libre, estos juguetes deben ser inoxidables, bien acabados resistentes, bien equilibrados y adaptados a la talla del niño, a su peso, a su fuerza y a su capacidad, (bolos, yoyós, discos de lanzar, etc.)

- Juguetes de expresión y artesanos, todos los niños quieren expresarse y dar libertad a su imaginación, dibujando, coloreando o modelando. El material exigido es rudimentario: tizas, pasta de moldear, lápiz de color,..
Si se decide comprar al niño un estuche de artesano es recomendable comprar los modelos que presentan las ventajas siguientes: que despierten el interés del niño desde el principio y no desanimarlo a medida que los trabajos avanzan; que contengan suficientes accesorios para que el joven artista pueda llevar a cabo bien su labor; que tenga un modo de empleo claro fácil.

- Colecciones, los niños tiene un fuerte instinto coleccionista. En sí misma, una colección es interesante si obliga al niño a fijarse sobre un objeto.

- Juegos de sobremesa o de sociedad, estos juegos presentan aspectos positivos dignos de tener en cuenta: Ayudan a desarrollar normas y a educar la habilidad intelectual del niño, a conocer ciertas limitaciones del niño y también a ganar y a perder y sobre todo a llenar ciertos momentos de ocio familiar.

- Juegos musicales, para hacer ruido, escuchar melodías, soplar, etc.

- Juegos con pilar, en principio juegan solos, sin niños, es decir, que el niño después de haberlo puesto en marcha, sólo está a la expectativa. Este papel es de absoluto espectador no conviene demasiado. En este tipo de juguetes, hay que tener en cuenta las indicaciones del envase.

- Juegos electrónicos, de unos años a esta parte, ha aparecido una novedad en el dominio del juego. Los juegos electrónicos del bolsillo. Es aconsejable comprobar en estos juegos que las instrucciones estén en español, no olvidar de pedir la garantía, de todos modos, en este tipo de juegos se tiene un compañero que no hace comentarios, que no protesta, que no grita cuando gana. Ello puede ser frustrante. Este tipo de juguetes tiene la ventaja de que fomentan la rapidez de los reflejos, pero puede tener también algunos defectos: fatigan bastante la vista, son malos para el sistema nervioso, pero fascinan y es difícil para de jugar. Hay que utilizarlos con moderación.

EL JUGUETE Y LA SEGURIDAD
Otro de los aspectos que el adulto debe tener en cuenta a la hora de elegir un juguete es la seguridad que éste ofrece al pequeño consumidor.

El juguete puede ser peligroso y a la hora de elegirlo influyen muchos factores: precio, publicidad, aspectos sociales. Sin embargo pocos padres se preocupan de la peligrosidad que este pueda tener, a pesar de que cada año se registran gran cantidad de accidentes producidos por los juguetes. España no estadísticas, EEUU 150.000 niños.

Una condición indispensable del juguete es que no sea nocivo FTALATOS, y que garanticen al máximo la seguridad del niño que la utiliza (estudio 54 juguetes), en la utilización del juguete existen algunos riesgos que pueden derivarse de su diseño, de su composición o bien de su mal uso.

Juguetes pequeños o elementos de juguetes grandes que puedan desprenderse y ser ingeridos por el niño o bien colocar en la nariz o el oído (canicas, ojos de muñecos, etc.).

Juguetes con cordones demasiado largo que pueden ocasionar estrangulamiento (teléfonos, planchas).

La existencia de materiales rígidos o de zonas puntiagudas que puedan producir cortes.

La existencia de pilas eléctricas de disco que se utilizan cada vez más en juguetes.

La utilización de productos tóxicos en pinturas, rotuladores, plastilinas, etc.

A este respecto, y en sintonía con la preocupación de padres por garantizar la plena seguridad de los juguetes destinados a los más pequeños, la industria juguetera española se anticipó, incluso, a la de la mayoría de los países europeos en este crucial aspecto. No en vano, la Asociación Española de Fabricantes de Juguetes (AEFJ) participó de una manera muy activa en todo el proceso que culminó con la aprobación de la Directiva Europea sobre Seguridad en el Juguete, el 3 de mayo de 1988, el Consejo de las Comunidades Europeas aprobó la Directiva 88/378/CE sobre Seguridad en los Juguetes, cuya imagen ante el consumidor es el sello CE. Esta Directiva se convirtió en legislación nacional España a través del Real Decreto 880/1990 del Ministerio de Relaciones con las Cortes y Secretaría del Gobierno.

La normativa aprobada mantiene un carácter flexible y está abierta a cualquier modificación, a medida que se introducen nuevos elementos en la fabricación de juguetes o ante la consideración de aspectos que no están contemplados en la redacción actual. En concreto, el Centro Europeo de Normalización (CEN) es el organismo encargado de la actualización constante de las normas de seguridad, proponiendo las modificaciones necesarias para evitar que éstas queden desfasadas.

La aplicación de la Directiva garantiza que todo juguete comercializado en el mercado europeo cumple con las normas de seguridad necesarias para salvaguardar la salud de los pequeños usuarios. De esta forma, la marca CE impresa de forma suficientemente visible en los embalajes de los juguetes quedó establecida como el visado que permitía la libre circulación a través de los mercados comunitarios.

Desde su creación la marca CE ha constituido un importante esfuerzo para distinguir los productos seguros de los que no lo son. Sin embargo, los mecanismos de inspección, realizados en los puntos de venta y no en las aduanas, han demostrado, con rapidez, que dicha marca es inoperante. La acusada estacionalidad del sector ?el 80% de las ventas se realizan en los treinta días anteriores a Reyes- motiva que la inspección en los puntos de venta sea absolutamente ineficaz ya que cuando concluyen el informe del laboratorio los juguetes ya se han vendido, dichos juguetes, proceden de terceros países que no cumplen los requisitos en materia de seguridad que se exigen en la Directiva.

Cinco año más tarde se aprobó el Reglamente (CEE Nª 339/93) del Consejo de 8 de febrero de 1993, relativo a los controles de conformidad de productos importados de terceros países respectos a las normas aplicables en materia de seguridad de los productos. También, y por Decisión de la Comisión de 28 de julio de 1993, se estableció la lista de productos prevista en el Reglamento citado, que incluía a los juguetes. A pesar de estas dos acciones, todavía no hay un control efectivo en aduanas. Esto permite la circulación de mercancías importadas que no cumplen lo legislado aunque exhiban el sello CE, incluido en muchas ocasiones en el interior de la Unión Europea sin ningún tipo de análisis.

También debemos recordar que la Asociación de Investigación de la Industria del Juguete (AIJU), es la encargada de realizar los ensayos pertinente para garantizar la seguridad de los juguetes, de acuerdo con la Directiva Comunitaria. Los procesos de análisis a los que se someten los productos son muy diversos y minuciosos. Estos procesos se centran, según lo establecido por la norma, en las propiedades mecánicas y físicas, la inflamabilidad, las propiedades químicas, la higiene y la radiactividad.

La marca AENOR (N), ha desarrollado sistemas para certificar que un producto se ha fabricado conforme a las normas o especificaciones técnicas que son de aplicación.

La marca N se ha creado con el objetivo de certificar la calidad y aptitud del producto, de acuerdo con las Normas UNE que le corresponden. Para la concesión de esta marca, técnicos especializados ensayan el producto en laboratorios acreditados, de cuerdo con normas específicas. El proceso de concesión de la Marca N prosigue con la realización, por parte de auditores cualificados, de auditorías de los sistemas de calidad de la empresa fabricante del producto. Se reúnen todos los informes y, en caso de ser positivos, se conceden las marcas y los certificados de conformidad. También se realiza un seguimiento posterior del producto en la empresa y en el mercado, al objeto de asegurar que se siguen cumpliendo los requisitos que le hicieron merecedor de la certificación.

La seguridad de un juguete no depende exclusivamente de su concepción, diseño y fabricación, sino que también es muy importante su correcta utilización. Esto se logra cuando se elige el juguete adecuado a la edad y a la capacidad intelectual del niño.

Los fabricantes deben advertir, en lugar bien visible, la edad recomendada para u uso, las indicaciones precisas para su correcto manejo y los riesgos inherentes al juguete. Todo ello debe realizarse en español o en lengua co-oficial, con el fin de que el consumidor disponga de la necesaria información antes de adquirir un juguete.

PARA ELEGIR BIEN HAY QUE CONOCER BIEN
Elegir un juguete no es efectuar una gestión rápida que suponga desprenderse de una preocupación, sino que debe de ser una verdadera investigación para encontrar lo que le procurará mayor placer y utilidad al niño.

Una de las premisas para elegir el juguete adecuado es el conocimiento de la propia personalidad del niño al que va dirigido, ya que el pequeño aprende jugando a actuar en la vida. Por este motivo, el juego, a través del juguete, es parte esencial del desarrollo de sus capacidades motoras, sociales y mentales. Todo ello, sin descuidar el hecho de que el juguete debe adecuarse a su psicología evolutiva, a sus gustos y preferencias.

Cuando se elige el juguete adecuado en el momento idóneo, éste puede potenciar la inteligencia, la creatividad, la afectividad, la habilidad manual y otras muchas facetas de la personalidad del pequeño.

Por tanto, los padres deben intentar buscar aquellos juguetes que posibiliten, además de una segura diversión, el desarrollo integral de la personalidad del niño, su interés por el mundo que le rodea y el fomento de su fantasía y no comprar aquellos juguetes que están de moda, o que les hubiera gustado tener a ellos cuando fueron pequeños. Asimismo en no pocas ocasiones, la elección del juguete se realiza en función de su precio.

Todos estos argumentos ponen de manifiesto que la elección de un juguete no ha de ser algo superficial, sino que debe de atender a una serie de criterios. En muchas ocasiones el supuesto fracaso de un juguete que queda abandonado por el niño a los pocos minutos de su posesión, es en realidad el fracaso personal de quien lo compró, quizás al hacer o por una razón no meditada.

Por otra parte, es necesario tener en cuenta que todas las potencialidades del niño deben desarrollarse de una manera equilibrada y armónica. Así, es conveniente regalar juguetes que se centren en aspectos concretos de su personalidad y que sirvan como contrapunto a otros. A modo de ejemplo, puede citarse que los libros, puzzles o juegos de reflexión estimulan la inteligencia.

Cuando el predominio de algunos aspectos es muy acusado es recomendable fomentar la realización de actividades que los complementen. De esta manera, a un niño de carácter activo y revoltoso no sólo hay que regalarle balones, bicicletas y patines, sino que también hay que introducir juguetes que le permitan desarrollar juegos más tranquilos, como construcciones o muñecos articulados.

Si el niño tiende a estar solo es conveniente iniciarle en juegos en los que la participación de otros sea indispensable, como los de mesa, competición, imitación de los adultos, etc.

Para los niños que tiene poca destreza es bueno comprarles aquellos juguetes que lleven consigo el desarrollo de una actividad manual, como pastas para moldear, recortables, marionetas, pinturas, pizarras, etc.

En lo que concierne a la actividad mental, los puzzles, los juegos de cartas, las construcciones, las marionetas, y los instrumentos musicales, entre otros, fomentan la imaginación, la fantasía, la creatividad, la memoria y el raciocinio.

En lo que se refiere al conocimiento del propio cuerpo, al desarrollo muscular, a la coordinación y al equilibrio, todos los juguetes que tengan que ver con el deporte son los indicados para el desarrollo de estas facultades.

Por otro lado, el niño aprende a manifestar su afectividad y a controlar sus emociones a través del juego. Los muñecos y los peluches, en general, propician este tipo de manifestaciones.

Por otra parte los juegos que se llevan a cabo en grupo y que se rigen por unas normas específicas (como las cartas, dominó, pistas de coches, futbolines y billares, entre otros), potencian la relación y la cooperación con los demás. Como contraste, y según un estudio realizado por la Universidad de Harvard, los videojuegos, aunque también tiene unas reglas específicas, son menos adecuados para compartir el juego con otros.

De todo lo dicho anteriormente se deduce que es imprescindible conocer bien al niño. Este grado de conocimiento y la aplicación del sentido común tendrán como resultado una correcta adecuación del juguete a la edad y características específicas de su destinatario. Por ésta y otras importantes razones es absolutamente necesario que los padres dediquen tiempo a sus hijos.

Tambien es necesario tener en cuenta la evolución psicológica del niño, cuando el niño se incorpora al colegio, a los 3 años, se puede decir que comienza un proceso de descubrimiento de su entorno familiar que abarca hasta los 5 años. En esta época habla y pregunta, tiene una mayor habilidad física y más precisión en sus gestos, aprende canciones, revela sus sentimientos y comparte sus juegos con los amigos. Propios de estos años son los patines, las bicicletas, las marionetas, los muñecos con sus diversos accesorios, los muñecos articulados, los coches, camiones y los juegos de mesas muy elementales. En plena actividad escolar, de 6 a 8 años, aumenta su curiosidad, lee, dibuja, escribe, suma y resta, es capaz de crear mundos imaginarios y comienza a realizar actividades en grupo. Para esta edad, los juguetes más convenientes son pelotas, balones, carretillas, trenes y coches, mosaicos, juegos de preguntas y respuestas, juegos de experimentos sencillos, futbolines, cartas, microscopios... Entre los 9 y 11 años es cuando el niño comienza a tener cierta tendencia a exagerar cualquier acontecimiento, realiza planes propios y es más individualista, le gusta jugar al aire libre y muestra interés por las colecciones, le interesan las actividades complicadas y se siente atraído por pertenecer a algún club. Los tipos de juguetes aconsejables para esta edad son todos aquéllos que tengan que ver con el deporte como patines, bicicletas, balones y otros que atraigan su atención; maquetas, construcciones complejas, juegos de estrategia y de reflexión, juegos audiovisuales y electrónicos, juegos de sociedad y cajas de experimentos, entre otros.

Los padres y educadores han de ser conscientes de que un juguete no es sólo una herramienta lúdica, sino que forma parte del desarrollo de la personalidad del pequeño y, además, es imprescindible para que el niño realice las actividades más importantes de su infancia que es jugar.

Tambien es necesario decir que en numerosas ocasiones los padres comparan aquellos juguetes que están de moda o que les hubiera gustado tener a ellos cuando eran pequeños. Asimismo, en no pocas ocasiones, la elección del juguete se realiza en función casi exclusivamente de su precio.

Aunque todos estos factores tienen su importancia, a la hora de elegir un juguete nunca deberían olvidarse estos otros:
- Su adecuación a la edad del niño al que vaya destinado.
- Conocimiento de las aptitudes y carácter del pequeño ?timidez, extroversión, hiperactividad, etc.- para elegir el juguete más acorde con sus necesidades.
- Conocimiento de los gustos y preferencias del niño.
- Tener en cuenta el ambiente en el que se desarrolla el niño y, en concreto, el espacio y el tiempo disponible para jugar o la existencia de compañeros de juego.
- El grado de conocimiento del niño ?para lo que es imprescindible dedicar tiempo a jugar con él- y el sentido común son las premisas necesarias para acertar con los juguetes más adecuados.

Palabras Clave: Juego | Juguete | Juegos | Juguetes | Diversión
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