Expertos en el tema aseguran que ?la utilización dentro del vehículo de teléfonos celulares de última generación conlleva la posibilidad de que algún virus infecte los elementos de seguridad?.
IBM, el tercer fabricante computadores en el mundo, dio a conocer la posibilidad de que algunas ?plagas? afecten no solo las redes inalámbricas o los teléfonos móviles de última generación, sino también los navegadores que incorporan los automóviles.
Según un informe reciente, publicado por la compañía, durante este año se ha detectado un número creciente de ?gusanos? (un tipo de virus), ?y el problema ?dice un vocero de IBM? es que de aquí a los autos solo hay un paso, pues existe un gran número de personas que conciben su vehículo como una oficina rodante?.
El debate de automóviles infectados de virus no es nuevo en Estados Unidos. El pasado mes, corrió el falso rumor de que algunas unidades de los Toyota Prius, Land Cruiser y Lexus, en sus versiones LX470 y LS430 fueron atacadas por un virus denominado Cabir.
Este virus se transmite desde los teléfonos móviles a los navegadores, a través del Bluetooth (tecnología que permite la comunicación inalámbrica entre aparatos móviles). Es así como el gusano aprovecha la interconexión entre los aparatos para instalarse en el sistema operativo.
Pero, ¿por qué afectó sólo a estas dos marcas del fabricante japonés? Tanto los móviles dotados con Bluetooth como los autos de Toyota utilizaban el mismo sistema operativo, marca Symbian.
La compañía desmintió tajantemente esta noticia. En un comunicado, Lexus y su casa matriz, Toyota, afirmaron que sus modelos no utilizan Symbian, sino un software propio.
La transmisión de datos infectados (mensajería instantánea, correo electrónico, navegador) puede afectar a los procesadores de los autos, puesto que éstos son similares a los que montan los ordenadores, comenta Francisco Aparicio, director del Instituto Universitario de Investigación del Automóvil (Insia).
El temor más grande de los fabricantes de autos es que estos ?pequeños duendes informáticos? sean capaces de afectar los sofisticados elementos de seguridad con los que cuentan los vehículos modernos.
Actualmente, los elementos mecánicos son gobernados por sistemas electrónicos de seguridad gestionados por un total de 15 ó 20 microprocesadores, de acuerdo con el modelo.
Por citar unos ejemplos, los amortiguadores en los modelos de alta gama han sido reemplazados por suspensiones inteligentes que autorregulan su dureza según la fuerza de la frenada o la superficie del asfalto.
¿Qué pasaría si un ?hacker? desarrollara un virus específico que afectara los microprocesadores y, como consecuencia, las suspensiones o el sistema de frenos de un vehículo se volviera loco?
En este caso hipotético, el gran avance en seguridad de las últimas décadas que ha permitido a los autos vivir una nueva generación se volvería en contra de los conductores: autos que no frenan, controles de estabilidad que ?saltan? en una recta, inyectores de los motores que no funcionan. En otras palabras, la vuelta al trancomóvil de Los Picapiedra.
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